LA VIRGEN DE LA CARIDAD EN MIRA
Este pueblo originario de Mira, en el que confluyeron las culturas Pasto y Caranqui. Este pueblo que albergó a los nativos: Miras, Chotas, Narchines, Conduzas, Bazanes, Pantalas, Pantaleones, Collaguasos, Tudmiras, Ilinmiras, Cuasqueres, Maurinas, Chumagmiras y otros, que, con la llegada de los españoles, fueron cambiando sus apelativos, y tomando el de los invasores como propios, así los casos de los más prominentes caciques; Velasco, Manrique, de Zúñiga, Fernández, López, con una dinastía y poder de muchos años.
El Ilmo. Dr. José Cuero y Cayzedo, primer presidente de Quito independiente, que se refugió en nuestro territorio y permaneció por varios meses en las haciendas del Empedradillo, cuando huyó de Ibarra perseguido por el brigadier realista Sámano, después del fusilamiento de los patriotas en Ibarra.
Federico González Suárez, obispo de Ibarra y, posteriormente, arzobispo de Quito, fundador de la Academia Nacional de Historia del Ecuador, frecuentaba nuestra población y realizó investigaciones históricas y arqueológicas. Pasó algunas temporadas en la hacienda Pueblo Viejo y aprovechó para seguir impartiendo los sacramentos, como lo demuestran los libros del archivo de la iglesia parroquial de San Nicolás de Mira.
Segundo Pablo Mardoqueo Muñoz Vega, uno de los mireños más destacados, que llegó a ser arzobispo de Quito, el segundo cardenal de la iglesias católica ecuatoriana, elector y confesor de varios Papas.
La religión católica fue la oficial de los reinos de Castilla y en los territorios invadidos
llamados luego como Indias Occidentales y finalmente América. Así es como Mira,
no esta ciudad con sus límites que la hacen tan pequeña, sino ese Mira grande y
rico, ese Mira que en su territorio estaban comprendidos algunos sitios con
nombres familiares para unos y olvidados para otros: desde el río Apaqui que
divide Caldera con Piquiucho, hasta La Concepción; desde el río de Mira
(Chota), hasta los cerros de beneficio de El Puntal (hoy Bolívar), y los
páramos de Chiltazón.
Dentro de sus
límites estuvieron: Tutapis, Tumbatu, Carpuelita, Chota Chiquito, Yascón, San
Vicente, Pusir, Liquincho, Mascarilla, El Campanario, Guaquer, La Concepción,
El Empedradillo, Loma Gorda, Santa Lucía, Santa Luisa, San Isidro, incluso la
hoy parroquia Los Andes y la desaparecida San Pedro de Piquer.
Este inmenso
territorio, que en realidad era un conjunto de haciendas muy grandes, fue
atendido por el cura párroco de Mira y casi siempre con uno o dos ayudantes
más. Mira perteneció al Obispado de Quito. Luego y, sucesivamente, a la
Diócesis de Ibarra y, actualmente, a la de Tulcán. Se realizaron muchas
demarcaciones del curato, teniendo como últimas por las creaciones de las
parroquias eclesiásticas de El Ángel, La Concepción, San Isidro, San Vicente.
Los párrocos
que han servido en Mira, fueron españoles, franceses, colombianos,
salvadoreños, guatemaltecos, colombianos y de una infinidad de pueblos y
ciudades de nuestro Ecuador.
La parroquia de
Mira inicia como Doctrina, poblado indígena en el que se nombraba un encomendero
español, que se comprometía a manejar administrativamente y, especialmente, se
dedicaba al cobro de tributos dentro del territorio asignado, y, por su parte,
al doctrinero le correspondía lo religioso; esto es: iniciar a los nativos en
la doctrina cristiana y celebrar misa y sacramentos. Tanto el puesto de encomendero como el doctrinero se
alcanzaba por remate al mejor postor. El doctrinero debía pasar un
examen y, en lo fundamental, debía saber la lengua de los nativos de la
doctrina.
Entre los
encomenderos de Mira, se tiene en 1565 a Pedro Hernández, luego a su hijo del
mismo nombre. En 1576, a Diego Gutiérrez de Logroño; y, en 1655 a José López de
Galarza.
PERSONAJES RELIGIOSOS DESTACADOS EN LA HISTORIA DE MIRA
Este pueblo y su territorio, de clima benigno, siempre
atrajo a varias personalidades que pasaban temporadas de descanso, de
investigación, de convalecencia o por distintas circunstancias. Solo anotamos
tres que visitantes y a un mireño que tienen relación directa con la iglesia.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_de_Cuero_y_Caicedo#/media/File:Jos%C3%A9_de_Cuero_y_Caicedo_(detalle).jpg
El Ilmo. Dr. José Cuero y Cayzedo, primer presidente de Quito independiente, que se refugió en nuestro territorio y permaneció por varios meses en las haciendas del Empedradillo, cuando huyó de Ibarra perseguido por el brigadier realista Sámano, después del fusilamiento de los patriotas en Ibarra.
Federico González Suárez, obispo de Ibarra y, posteriormente, arzobispo de Quito, fundador de la Academia Nacional de Historia del Ecuador, frecuentaba nuestra población y realizó investigaciones históricas y arqueológicas. Pasó algunas temporadas en la hacienda Pueblo Viejo y aprovechó para seguir impartiendo los sacramentos, como lo demuestran los libros del archivo de la iglesia parroquial de San Nicolás de Mira.
Silvio Luis
Haro, que también fue obispo de Ibarra, historiador, estudioso de la
arqueología y los cultos de los antiguos nativos del Ecuador, visitó varias
veces a Mira, tanto por sus actividades religiosas como investigativas.
www.eluniverso.com/vida-estilo/2016/01/09/nota/5332378/primer-paso-canonizacion-jesuita
Segundo Pablo Mardoqueo Muñoz Vega, uno de los mireños más destacados, que llegó a ser arzobispo de Quito, el segundo cardenal de la iglesias católica ecuatoriana, elector y confesor de varios Papas.
PINCELADAS SOBRE LA IGLESIA CATÓLICA EN MIRA
La iglesia fue
el centro ceremonial y social del poblado. Al estar en apogeo la religión
católica, los templos se levantaron con prontitud y esmero.
La tradición
dice que el primer poblado de Mira estuvo ubicado en San Marcos (Pueblo Viejo)
y luego fue trasladado al sitio en el que hoy nos encontramos.
Las primeras
referencias escritas sobre la construcción de la iglesia de Mira, las realiza
Juan de Dios Navas[1], cuando manifiesta
que el pueblo de Mira es antiquísimo y que para 1576, ya se había construido una iglesia, cuando era
doctrinero D. Diego Gutiérrez de Logroño, y el cura de almas el Pbro. D. Álvaro
Guerrero Zalamea.
En 1601 hay un
dato interesante que permite apreciar la magnitud de la construcción de la
iglesia de Mira, cuando el cacique Sebastián Manrique[2],
realiza su testamento y manifiesta que quiere ser enterrado en esta iglesia, y
dice: “en la capilla mía en donde está
enterrado mi hermano Felipe Velasco”, esto es dentro de la capilla de la
advocación de la bien aventurada Santa Ana. Esta capilla deja de herencia a su
hija y sobrinos.
En 1783 se registran
varias cofradías en pueblo de Mira; la más destacada, la de la Purísima
Concepción con beneficios en las haciendas de “Ayguán”, “San Nicolás” y
“Casas de Teja”, que fueron propiedad
de D. Antonio de Retana. Además, se realizan pagos por Ingueza.
Entre los altos
y bajos que ha pasado este pueblo, se llega a 1815, cuando el párroco de Mira,
Fr. Manuel Rodríguez, da cuenta al Gobernador del Obispado, Dr. Joaquín Arteta
y Calisto, de la pobreza extrema de la iglesia y se requiere con urgencia su
reparación. "Si señor – dice - no sé
si haya alguna parroquia que en la indecencia se iguale a esta. El altar mayor
se compone del Sagrario y dos nichos colaterales viejos, apolillados e inútiles
que se sostienen con puntales y líos. No encontré más que dos ornamentos
servibles, y yo hice componer otro, pero dalmáticas no tiene. En fin, esta
parroquia es demasiado pobre...". [3]
Para 1829, se
intenta vender algunos terrenos de las propiedades de la iglesia. En este caso,
cuatro cuadras dejadas en testamento de 20 de agosto de 1696, por doña
Francisca Pantaleón Fernández a la parroquia con la calidad expresa de decir
una misa cada año por el alma de la denominada cacica.
Recién el 10 de
noviembre de 1832 cuando se cambió de cura, y, llegó el Pbro. Dr. Ramón Rojas,
el cacique Narchin y Nira, aceptó la venta de las tierras.
El Vicario de
Ibarra le escribe al Gobernador del Obispado en los siguientes términos; "El Vicario de Ibarra, Pbro. Juan
Antonio Hidalgo, a petición verbal del Sr. Cura de Mira, según haya en derecho
informo: que la Iglesia de esta parroquia (ocupada por más de 30 años por curas
excusadores que tributaban al excusador con treinta pesos mensuales y cuidaban
de dotar su trabajo con igual suma) se halla enteramente arruinada en su
cubierta, en sus paredes y altares, sin paramentos y sin adornos. Que viendo
esto el actual Cura se ha empeñado con ardor en reparar todas estas faltas,
principiando por la cubierta, la que está refaccionándose con celeridad, y no
dudo seguirá de igual modo emprendiendo en lo demás".[4]
En el año de
1833 seguían los trabajos de reconstrucción, y con decreto del Dr. Joaquín
Nicolás de Arteta, en vista de no haber recursos económicos: “…se aprueba la venta de seis cuadras de
tierra que se ha celebrado en remate público; con la precisa calidad de que el
presente cura y sus sucesores queden obligados a la aplicación de las mismas
con arreglo a la fundación afecta a aquellos terrenos, de lo cual se tomará
razón en el libro parroquial. Su importe
o precio se consignará al síndico para que lleve cuenta exacta del cargo y
data, y la rinda a nuestro Vicario de Ibarra; sin perjuicio del auxilio que
prestarán sus parroquianos con su trabajo personal o contribuciones
voluntarias”.[5]
La iglesia del
pueblo sufriría cambios importantes en su construcción. En 1844 (5 de agosto)
visita el pueblo el obispo José María Riofrío y deja las siguientes
recomendaciones para que el cura Eduardo Alvarado las cumpla; "… mejoras de asegurar el cementerio
con nuevas tapias y proporcionar habitación a los curas con la reforma de la
ruinosa casa parroquial que la ha refaccionado, esperando continúe en estos
reparos como en el aseo y arreglo de la iglesia"[6].
La iglesia,
sería de grandes proporciones ya que se tiene noticias de que los cimientos y
paredes, que permanecieron luego del terremoto de 1868, ocupaban lo que hoy es
la calle León Ruales. Para abrir esta calle, que conectaba al camino hacia
Ibarra, dice Medardo L. Ulloa: "… aseguramos
que el material de mezcla de cal, piedra y ladrillo, tuvo tanta magnitud que
los bloques que yo conocí, restos del terremoto del año 1868, fueron de tal
consistencia que para destruirlos hubo que hacerlo a fuerza de tiros de
dinamita"[7]. Ya en
el siglo anterior la iglesia había perdido su esplendor y fueron reducidas sus
dimensiones y altura.
La construcción
de la iglesia actual, fue difícil porque el pueblo entró en una etapa de pestes
y hambrunas. Apenas, el 19 de agosto de 1934, luego de grandes sacrificios, se
bendijo hasta el cornizón de la fachada (la iglesia no tenía aún el
campanario). Fachada que fuera diseñada y dirigida la construcción por D.
Medardo L. Ulloa, así como las puertas y mamparas de esta iglesia[8].
En la parte
superior de la fachada de la iglesia bajo la cruz está un monograma coronado
que representa a la virgen, reina y madre de Dios, en clara manifestación de la
devoción a María.
Bajo la
dirección de Medardo L. Ulloa, el albañil Rubén Ruiz, construyó la fachada,
desde sus cimientos. El pueblo reconoció
su trabajo y le premió con un balaustre de plata. La cruz final de hierro la
fabricó el herrero Reinaldo Rubio.
El tallado de
la piedra lo hicieron los hermanos Carranco, oriundos de Caranqui.
Por las fiestas
de la Virgen de la Caridad, con una multitudinaria presencia de pobladores, el
1 de febrero de 1938, el cura, Heriberto Neptalí Rocha, acompañado de los
párrocos de San Isidro, Rosalino Castillo, el de La Concepción, José Quiroz, y,
el padre Muñoz (Pablo), bendijeron las imágenes talladas en piedra y se
colocaron en los nichos de la fachada de la iglesia; de la Virgen de la Caridad,
en un costado, y en el otro de San Nicolás. Hasta esa fecha se habían mantenido
imágenes talladas en madera de capulí que se apolillaron con el paso del
tiempo.
APUNTES SOBRE LA HISTORIA DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LA
CARIDAD EN LA RELIGIÓN CATÓLICA
La originaria
virgen de La Caridad de Illescas (España), está entre las más antiguas. Según
la tradición, se dice que no fue hecha por la mano humana, sino por ángeles o
por San Lucas, y, que a Toledo fue llevada por San Pedro en los años 50 o 60, cuando
viajó a Hispania. La imagen, con el tiempo, quedó, en custodia de San Idelfonso
(Siglo VII) que la mantuvo en su oratorio y, que, finalmente la donó al
monasterio Deibiense de Illescas, cuando fue arzobispo de Toledo en el año 636
y fundó en este poblado la orden de San Benito[9].
Además, la
devoción de la virgen de la Caridad está muy relacionada con el franciscano
cardenal Francisco Ximénez de Cisneros, que llegó a ser confesor de la reina
Isabel (1492), y, en lo civil, fue regente de Castilla. Pasó a ser, provincial
de la Orden Franciscana de Castilla, arzobispo de Toledo y Cardenal. Se dice
que “fue el verdadero promotor del culto
a la imagen en la localidad de Illescas”. Este cardenal solicitó a la villa
un espacio para fundar un convento de monjas franciscanas que al pasar de los
años se convirtió en el actual monasterio de la Inmaculada Concepción, orden
fundada por Santa Beatriz de Silva y aprobada por el Papa en 1489.
En 1588 se
habla de la “La Madre de Dios, llamada
Caridad” en la villa de Illescas a donde llegaban muchos peregrinos desde
distintos lugares a pedir favores a la virgen, más adelante Alonso de Villegas,
dice que: “Una mujer devota que tenía
mucha relación con las monjas ancianas del monasterio de Santa Cruz de Cubas de
Sagra, en conjunto con otras mujeres recibían la imagen en la puerta de la
clausura y la llevaban por los pueblos de la comarca, hasta que un día la
llevaron a Illescas, perdiéndola el monasterio y ganándola la villa[10].
En 1603 El
Greco, nacido en Grecia con el nombre de Doménikos Theotokópoulos (Grecia
1541-Toledo 1614), pintor muy destacado de Toledo, pintó varios cuadros y en
uno de ellos, específicamente, trata de mostrar la virtud de la Caridad[11].
Con seguridad,
la primera imagen de la virgen de la Caridad fue traída del poblado de
Illescas, entre Madrid y Toledo, así sucedió con las imágenes que llegaron a
América, como es el caso de la virgen de la Caridad del Cobre de Cuba, cuando
el capitán de artillería Francisco Sánchez, el 3 de mayo 1597, a una orden del
rey Felipe II, debía ir a las minas de Sierra del Cobre a defender las costas
del ataque de los piratas ingleses. A este capitán, también, le ordenó erigir
una capilla para que los soldados y marinos lleguen a realizar sus oraciones y
a encomendarse a la Virgen de la Caridad.
La imagen de la
virgen de la Caridad de Illescas tiene un niño sobre su brazo izquierdo, otras
imágenes tienen al niño entre los brazos, y en el caso de varias que se
encuentran en México y Ecuador, como la de Mira, no tiene un niño en brazos,
sino con las manos juntas.
En septiembre
25 de 1830, el Ilmo.
Lasso de la Vega cuando ordena sacerdotes, en Quito, manifiesta que: "no falte misa cantada el día del titular San
Nicolás de Mira, y la fiesta de Nuestra Señora de la Caridad, y en el día que
se celebre el Dulce Nombre de María".[12]
Se venera a la
Santísima Virgen de la Caridad, en Quito en la recolección de San Diego, en San
José de Minas y en Mira, entre las imágenes más antiguas del Ecuador.
Fe, Esperanza y
Caridad, son las Virtudes teológicas de la religión católica y justamente de
estas tres virtudes escogieron la Caridad para la advocación de la virgen María
que se venera en Mira. “Entre los
católicos no son tres virtudes teóricas, sino un modo de ser y de vivir”.
La Fe y la Esperanza solo se hace efectiva por la virtud de la Caridad[13].
LA VIRGEN DE LA CARIDAD DE MIRA Y EL DOS DE FEBRERO
Los datos más
tempranos en referencia a la Virgen de la Caridad, nos trae Amílcar Tapia)[14],
tomados del Libro de Cuentas y Registros de 1590 – 1610, de la curia de Quito[15]:
“Sobre la activa producción de viña, hay
referencia indicándonos donde se ubicaron varias plantaciones”: “En el pueblo de Nuestra Señora de la Caridad
de Mira, a mil quinientos e noventa y ocho años, yo Diego de Andrade, teniente
del pueblo de Mira, digo que en dicho
pueblo se producen entre veinte y treinta arrobas de buena uva de los viñedos
del sitio llamado la Portada para la fabricación de vino …”.
Otra
información del mismo, Tapia[16],
cuando transcribe parte de un documento y nos ubica en el 15 de enero de 1604,
que dice: "Dace una arroba de cera
para la fiesta de Na. Sma. Madre de la Concepción, bajo la advocación de la
Virgen de la Caridad, devoción muy particularísima del M. R. P. Juan de
Valdospinos, sacerdote doctrinero del pueblo de Mira, el cual ha solicitado
autorización para celebrar la fiesta con otro sacerdote teniente de
cura...".
Si nos
remitimos a los datos proporcionados por el académico Amílcar Tapia estamos hoy
celebrando 421 o 415 años de festejar a la Santísima virgen de la Caridad en
Mira.
Posteriormente
la devoción a la virgen se consolidó, el 10 de abril de 1644, cuando el rey
expide una Cédula Real en relación al "Patrocinio
de la Virgen Nuestra Señora" que en lo pertinente manifiesta; "... en demostración de mi afecto, he
resuelto que en estos dos mis reynos, se reciba por patrona y protectora, señalando
un día, el que pareciese, para que en las ciudades, villas y lugares de ellos
se hagan novenarios, habiendo todos los días misas solemnes con sermones ... y
haciéndose procesiones generales en todas partes, con las imágenes de mayor
devoción de los lugares, mudando los que no estuvieran en los altares mayores a
otros, para que con gran solemnidad y conmoción del pueblo se celebre esta
fiesta". Consideramos que, a partir de esta cédula, la fiesta tomaría
gran importancia y los festejos del 6 de diciembre en honor al patrono San
Nicolás fueron disminuyendo.
El 2 de febrero,
la Iglesia Católica, celebra según el santoral el pasaje bíblico de la
presentación del Niño Jesús, por sus padres, en el templo de Jerusalén y la
purificación de la Virgen María después del parto, estipulado por Ley del
Antiguo Testamento. (Lucas 2;22-39)[17].
Oswaldo Pérez[18],
que fue párroco de Mira y posteriormente Obispo de Ibarra, al referirse a la
antigüedad de la imagen de la virgen de la Caridad, recoge lo que manifiesta
Silvio Haro; que es de origen español, por el esmalte estofado, la
configuración de las facciones, los tres ángeles al pie, que caracterizan a las
numerosas estatuas españolas enviadas por la Corona para las primeras fundaciones
y opina que es una de las imágenes más antiguas (1545) de la provincia del
Carchi.
Nuevamente, Amílcar
Tapia[19],
hace alusión a una nueva imagen, ya que el 20 de enero de 1784: "... se pagaron cuatro pesos al
escultor Diego de Ordoñez por la talla de una imagen de Na. Sma. Madre de la
Concepción, bajo la advocación de la Sma. Virgen de la Caridad para el pueblo
de Mira, valores que fueron pagados por los naturales de esta doctrina".
Buscando información para hablarles esta noche, encontré
un texto que escribiera mi padre, Medardo L. Ulloa, y, lo leyera, precisamente
en este lugar, el 2 de febrero de 1921. De allí, permítanme que les lea un párrafo:
“Por eso nosotros, los mireños, nos
gloriamos, también, de tenerla como patrona bajo el nombre más expresivo de
“Madre de la Caridad”: nuestros antecesores nos enseñaron a reverenciarla desde nuestra infancia, nuestros padres nos
inculcaron su casto amor, a Ella, le encomendaron nuestras madres nuestra
futura existencia, y justo, muy justo es que sigamos adorando a la mejor prenda
de nuestro corazón, al relicario de las primeras tradiciones de nuestro pueblo,
al mejor tesoro que nos legaron nuestros padres”[20].
El 24 de mayo
de 1964 se coronó a la Portentosa imagen de la Santísima virgen de la Caridad,
como Reina y protectora de Mira y del Cantón Espejo, en la visita de monseñor
Pablo Muñoz Vega, que en ese entonces era Obispo Coadjutor de la Arquidiócesis
de Quito. El Obispo de Ibarra, Silvio Luis Haro, expidió el Decreto canónico
proclamando a la Santísima Virgen de La Caridad como Reina y Protectora de Mira
y del Cantón Espejo el 24 de mayo de 1964.
En la
publicación realizada por el párroco de San Nicolás de Mira, Luis Oswaldo Pérez
Calderón, mencionada anteriormente, dice: “Los
mireños llevan consigo una estampita de la Virgen Smta. de la Caridad, como su
carnet de identificación; ningún negocio emprende sin invocarla; jamás viajan
sin despedirse con una plegaria ante su altar; es la primera Imagen que el niño
conoce y su bendito nombre el primero que pronuncia su balbuceante lengua; a la
Virgen Santísima acuden: la juventud para descubrir la senda de su vocación,
las madres que sufren para entregarle sus lágrimas confidentes y los moribundos
para entregarle su alma. La cera y el Avemaría arden constantemente como
lámparas votivas de amor filial ante el trono de la Santísima Virgen de la
Caridad”[21].
Estos son
algunos datos históricos y los motivos porque los mireños y los que, sin serlo,
escogieron a esta tierra generosa como propia y celebran con regocijo y fervor
la Fiesta de nuestra “Chamizuda”.
Mira, 11 de
enero de 2019
Bayardo Ulloa Enríquez
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA
ACADÉMICO DE
NÚMERO
[1] Navas, Juan de Dios. 1932. Ibarra y sus provincias. Monografía Histórica de
1534. Vol. I al VI. Archivo Histórico Banco Central. Ibarra.
[2] Testamento de don Sebastián Manrique cacique del pueblo de Mira. Agosto 1
de 1601, incluido en la repartición entre los herederos. Agosto 12 de 1623.
Archivo MCYP. Ibarra.
[9] Virgen de la
Caridad de Illescas, hecha por San Lucas, España 11 de marzo, 31 de agosto). Consultado
21 enero de 2019. Disponible en: https://forosdelavirgen.org/584/virgen-de-la-caridad-de-toledo-espana-11-de-marzo/
[12] Navas, Juan de Dios. 1932. Ibarra y sus provincias. Monografía Histórica de
1534. Vol. I al VI. Archivo Histórico Banco Central. Ibarra.
[13]Virtudes
teológicas.
http://es.catholic.net/op/articulos/43338/cat/31/las-virtudes-teologales-fe-esperanza-y-caridad.html#modal
[14] Tapia, Amílcar. 1988.Apuntes para la historia de la ciudad y cantón Mira
(Estudios preliminares). Edit. La Prensa. Tulcán. pp. 55
[17]Fiestas de la
Candelaria. Consultado 25 de enero. Disponible en: https://www.google.com/search?q=que+festeja+el+dos+de+febrero+la+iglesia+catolica&rlz=
1C5CHFA_enEC810EC810&oq=que+festeja+el+dos+de+febrero+la+iglesia+catolica&aqs=chrome..69i57j0l3.9343j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8
[18] PÉREZ, Luis
Oswaldo. 1964. Al excelentísimo y Reverendísimo Monseñor Pablo M. Muñoz
Vega, S. J. Obispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Quito en su visita a Mira
con motivo de la Coronación de la Portentosa Imagen de la Santísima Caridad,
como Reina y Protectora de Mira y del Cantón Espejo. 24 de mayo de 1964. Editorial
“Fray Jodoco Rike”. Quito. 22 p.
[21] PÉREZ, Luis
Oswaldo. 1964. Al excelentísimo y Reverendísimo Monseñor Pablo M. Muñoz
Vega, S. J. Obispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Quito en su visita a Mira
con motivo de la Coronación de la Portentosa Imagen de la Santísima Caridad,
como Reina y Protectora de Mira y del Cantón Espejo. 24 de mayo de 1964.
Editorial “Fray Jodoco Rike”. Quito. pp. 11.
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