PROBLEMA INTERNACIONAL ORIGINADO EN RIOBAMBA POR LA EXPLOTACIÓN DE LA CASCARILLA

Corría el año de 1878 y la explotación de la cascarilla estaba en su apogeo.

Riobamba se convirtió en el sitio obligado para el aprovisionamiento de alimentos y vituallas para los "cascarilleros".

Buen número de trabajadores salían a Riobamba desde los campamentos en Macas a descansar, luego de largas y agotadoras jornadas de trabajo en las montañas.  

Entre gente que entraba y salía se producían disputas, especialmente, por encontrarse personal de distintas compañías extractoras de cascarilla.

El Ecuador que permaneció en guerras, cuartelazos y asonadas, en los comienzos de su vida republicana, mantenía en alerta a sus ciudadanos. El odio a muerte entre conservadores y liberales, atizaba más el fuego del intranquilo país.

No están muy claros los antecedentes de un problema internacional generado en la pacífica ciudad de Riobamba de los años 1879.

Según se puede notar que en la noche del 5 había sido herido José Chacua, participante del "motín" que luego falleció. Los extranjeros involucrados manifestaron que se "asesinó a un paisano nuestro".

Los cascarilleros eran nativos de lo que hoy es Colombia (Pastusos) y habitantes de la zona norte Imbabura (hoy, Carchi), que por sus características similares en el lenguaje regional se los confundía o confunde hasta ahora, teniendo el gentilicio de los habitantes de Pasto que dista mucho del límite de nuestra patria. No más aclaraciones. A los cascarilleros también les llamaban los "pastusos" y estos a los riobambeños les calificaban de "puendos".

Los colombianos, conservadores y enemigos del gobierno de Veintemilla, dolidos por el asesinato de su compañero, en su mayoría se dedicaron a libar por el sector de San Francisco y medio "pringados" empezaron a dar vivas a (Joaquín) Borrero, el presunto líder de la asonada en contra de Veintemilla.

Los colombianos tenían conocimiento de que; "Borrero salía de Nueva Granada con fuerza armada contra el gobierno del Ecuador".

¡Viva los colombianos!  ¡Abajo el gobierno!

En el informe del Gobernador el 8 de octubre se manifiesta que; "De 5 a 6 de la noche (del 6 de octubre) se notaron alarmas en el pueblo a consecuencia de que grandes partidas de colombianos y "tulcanes" habían proferido las palabras 'Vamos a dejar en cenizas a Riobamba' dando origen a una "manifestación".  Formados en escuadras al "estilo militar" fueron hasta Santo Domingo (Parque Sucre). Recorrieron algunas calles armando un gran alboroto. El Gobernador, Daniel Zambrano, dice que fueron 200 hombres, y por su parte, el líder de los colombianos manifiesta que no pasaban de 35 ó 40, pero otra versión que parece cierta registra 64.

La ciudad tranquila por naturaleza, se alarmó y se preparó para cualquier eventualidad, así dicen los colombianos; "fuimos informados que se hacían grandes prevenciones contra nosotros, quisimos evitar un conflicto reuniéndonos en una casa particular", en efecto se retiraron a la casa del señor Benjamín Chiriboga, en la que vivía el patrón de los cascarilleros, Adán Recalde, oriundo de Obando - Colombia.

El comisario Alcides Uzcátegui ordenó a los músicos a las 18h30, tocar "llamada de cívicos" y el Gobernador en su informe dice que se reunieron en bastante número y se ordenó, por lo pronto, que permanezcan cerca del despacho de la Gobernación.

Al escuchar gritos en el Este de la ciudad (dice el gobernador), allá marchó una comisión a ver que pasaba, por su parte los colombianos dicen que esta gente fue a pasar por la casa de Benjamín Chiriboga, donde ellos estaban, y en medio de la "música nacional" que entonaba la banda gritaron ¡Mueran los pastusos!; esto enardeció a los colombianos y salieron dos de los más atrevidos a la esquina de la placeta de Santo Domingo y se armó la escaramuza y uno de ellos quedó gravemente herido. Salieron los demás a defender a puñetes, pedradas y palos; se rompieron los instrumentos y el bombero Manuel Izurieta, sufrió una cortadura en el costado izquierdo.

Por su parte el Gobernador dice que "apenas había tocado la esquina de la placeta de Santo Domingo (la comisión) fueron recibidos por los colombianos y tulcanes con tiros de revolver, piedras y puñales hasta el extremo de hacer retroceder a dicha comisión dos cuadras, ya porque fue corto el número, ya porque no tenían armas de fuego".

En tanto el grupo de riobambeños, también con traguitos para darse fuerza, rompía la puerta de la "sala de la Gobernación" para apoderarse de los rifles Remingthon que debían ser enviados a Quito. El Gobernador dice; "el pueblo, unido ya a los cívicos, penetró a la Gobernación, forzó las puertas del despacho, se apoderó de las armas y cápsulas y salió a la esquina de la plaza de la Catedral para impedir el ataque".

Por otra parte, el colombiano Arístides Santacruz que en la esquina de Santo Domingo había perdido los dientes de una pedrada ya tenía un rifle que le dio Julio Mancheno.

En la escaramuza sufrieron averías las puertas de los comercios de Rafael Merino, Miguel Uquillas, Julio Velasco y la botica de Darío Maldonado.

Los colombianos al grito de: ¡Adelante chiquillos, ya corren los puendos! avanzaban por la calle del aljibe o calle de Santo Domingo (Primera Constituyente).

La parte fuerte del encontrón se produjo en la calle del aljibe, entre las plazas de Santo Domingo y de la Catedral. La lucha duró un poco más de cuarto de hora, terminándose con la descarga de fusilería de los riobambeños. "...una descarga sobre los colombianos y tulcanes que se había colocado a poca distancia y que seguía agrediendo, produjo la muerte de dos, varios heridos y una fuga desordenada... por nuestra parte tuvimos que deplorar las heridas de varios individuos y las contusiones de otros", dice el Gobernador.

El saldo trágico fue de tres muertos. Varios heridos y 32 encarcelados.

Los heridos más graves, fueron; Javier Velasco, Manuel Benavides, José Arístides Santacruz, José Guevara, Ángel Telcan, Agustín Benavides, Salustiano Rosero, Aparicio Acosta (del Cumbal), Isaías Cabrera, Sergio Mera, Manuel Dolores Nabia, N. Osejos, N. Borrero (herido y en el hospital), Rafael Burgos (de Obando), Salvador Vargas (apuñalado).

Los riobambeños heridos fueron Guillermo Veloz, Manuel Izurieta, Miguel Uquillas, Bernardo Ruiz y Juan Vallejo. El reconocimiento de los heridos estuvo a cargo de los doctores Manuel Orozco y Livino Colina.

Se consideró que los causantes del problema fueron los cascarilleros peones de José M. Cañadas.

El 9 de octubre protestaban los colombianos ante el gobierno y solicitaban protección y amparo de las autoridades, porque en Riobamba fueron injustamente agredidos.

Para el 14 de octubre, el asunto empeoraba e inicia su reclamo el Ministro Plenipotenciario de Colombia, Carlos Nicolás Rodríguez, que solicitaba al Gobierno que se aclare los sucesos de Riobamba, porque sus paisanos fueron objeto de un atentado "azuzados por el Comisario de Policía".

El proceso llegó a Riobamba y se procedió a verificar el acontecimiento y estudiar los hechos para la defensa.

Los colombianos decían:"Inútil es decir de que lado quedó la victoria, que los héroes de la jornada completaron allanando varias habitaciones para sacar a los colombianos que no habían tomado parte ninguna en el suceso, y que fueron cobardemente heridos, estropeados y reducidos a prisión en la cárcel pública de la ciudad".

Fue nombrado como defensor de los colombianos el Dr. Homero de la Cadena.

Un largo pleito y varios escritos que se cruzaron de lado y lado.

El ministro colombiano en su alegato final, en el que analiza minuciosamente todo el suceso, acusa como responsables a las siguientes personas; Alcides Uzcátegui, Darío Capelo, Donitio Larrea, Mariano Puyol, José M. Cornejo, Antonio Jaramillo, Rafael Zambrano, Feliz Orejuela, Rafael Merino, Nicolás Izquierdo, Antonio Castañeda y Miguel Ponce. Además, reclama como "módica indemnización” la cantidad de cincuenta mil pesos.

Nuevamente las réplicas y contrarréplicas, al final, no se paga indemnización alguna, se absuelve a los acusados y el único condenado a cumplir cárcel fue el colombiano Isaías Cabrera.

LOS INTERESES

Como era notorio, el interés político se manifestaba en casi todos los acontecimientos de la sociedad, pero internamente se sentían, también, los vínculos económicos y del poder.

En 1883 se establece una información sumaria en relación a los actos de expoliación perpetrados por Veintemilla y sus cómplices en una gran parte de los bosques nacionales. Veintemilla, para entonces, había sido eliminado del Escalafón Militar. El Nacional. Nº 48, Año VII de 16 de noviembre de 1883. 

El juicio que se inicia en Riobamba es por "delitos de abuso de autoridad, despojo de bienes nacionales con fuerza y violencia, infracción de la ley, atentados contra garantías individuales, daños y perjuicios al erario nacional y los demás que resultaren de la referida información”.

Para este juicio se plantean a los testigos el siguiente pliego de preguntas:

1. Digan si es verdad que, por el espacio de más de cinco años, la Compañía Cañadas y Peña, monopolizó la extracción de quinas de los bosques orientales pertenecientes al Estado, en toda la extensión correspondiente a esta provincia del Chimborazo. A lo que 10 de los doce testigos dicen que si y uno que no sabe.

2. Si ha sabido que esa compañía se apropió de esos bosques que no le perteneciera, y no permitía que se extraiga una sola astilla de quina, estorbando aún con fuerza armada. Los 11 testigos dicen que sí. El Coronel Pacífico Chiriboga, de Riobamba, manifiesta, además: "que con motivo de haber sido socio y agente de la Compañía Nacional establecida en Quito con el objeto de extraer quinas de los bosques orientales de esta República, tuvo ocasión el declarante de conocer hasta el extremo que llegaba los abusos de la exportadora Co. Cañadas y Peña, pues sin respetar ningún derecho ordenaron por medio de sus agentes que, organizándose una fuerza armada en el pueblo de Zuña, rechazara por la fuerza a los agentes y peones de la Co. Nacional. Debiendo advertirse que el declarante tuvo el acuerdo de llevar un pasaporte firmado por el Sr. José María Estrada, Gobernador entonces de la Provincia, documento que no fue respetado por empleados de la Co. Cañadas y Peña".

3. Si saben que el título de que se prevalió la Compañía aludida para la extracción era una asociación, que públicamente se aseguraba, había celebrado con don Ignacio Veintemilla, por llamarse dueño de cien leguas cuadradas de los citados bosques. Unánimemente contestan que si.

4. Si saben que Veintemilla favorecía de todas maneras a la Compañía y entre otras cosas, proporcionándoles armas del estado, el apoyo de las autoridades. Nueve dicen que sí y cuatro no saben.

5. El número de trabajadores de la Compañía pasaban de mil hombres y 50000 quintales extraídos y exportados. En esta pregunta, de las respuestas se puede tener un promedio de hombres que trabajaban para la compañía en número de 757 y en la apreciación de los quintales extraídos de 17000.

6. Digan si es cierto que a varias personas que por su cuenta fueron a extraer quinas a esos bosques, se las decomisaron, valiéndose de la fuerza armada empleada como simple medida de hecho, es decir, sin procedimiento alguno, siquiera aparentemente legal. Nueve de los doce dicen que si y los restantes no saben.

Los testigos fueron los colombianos: Manuel María Arroyo, Rafael Cárdenas, Cornelio Pallares, Delfín Recalde, Eladio Santacruz, Eliseo Soto y los riobambeños; Miguel Ponce, Juan Velasco, Juan Chiriboga, Coronel Pacífico Chiriboga y Carlos Larrea.

En Ambato el 22 de octubre de 1883 se plantean otro juicio y se hacen las preguntas que aparecen en el Nacional, Nº 51, Año VII de 27 de noviembre de 1883, y en resumen son las siguientes:

1. Veintemilla sostiene la Co. Cañadas - Peña.

2. La Co. por autorización de Veintemilla "cometió extorsiones y algunas muertes en los bosques orientales, impidiendo extracción, alegando eran propiedad de Veintemilla".

3. Estos hechos fueron en contra de la Co. Arroyo y Co. Nacional.

4. Veintemilla era hostil contra otros cascarilleros.

5. Veintemilla formó otras compañías con el Dr. Cajas y otros.

Uno de los testigos fue el General, Comandante General e Inspector de las Fuerzas del Centro, D. Floresmilo Zarama, que manifestó: "... el ex-General Veintemilla se apoderó de los bosques orientales pretextando que la Convención se los había adjudicado, y que los socios y agentes de dicha Co. lo defendían bajo el mismo supuesto, y aún emplearon la fuerza armada cuando se formó la Co. Nacional. No sólo se vulneraban los derechos de esta Co., sino también los de las demás que en uso de legítimos derechos buscaban en los bosques orientales, la explotación de la quinas. El que informa, como Agente general de la Co. Arroyo y Sáenz, fue víctima en varias ocasiones de los ataques de los agentes de Veintemilla, que validos de la fuerza armada, no solo impedía los trabajos, sino que asaltaron las casas de depósito y las demás propiedades particulares del mencionado trabajo".

El Dr. Juan Benigno Vela, que fue otro testigo, manifiesta que el General desplegó todo su poder y fuerza para impedir el trabajo de quinas por otros empresarios. "...que últimamente eran tales las extorsiones y violencias que cundieron el terror y espanto hasta el punto de que ya no había quien se atreviere a penetrar a los bosques sin orden de Adán Recalde agente en Cañadas y Peña. Veintemilla entregó más de 300 rifles con los cuales imponía terror a otras compañías. La Convención del 78 dio un decreto reglamentando la manera de extraer las quinas y concedió a todo el mundo el derecho de explotar los bosques; este decreto, publicado por Veintemilla iba a producir magníficos resultados, visto lo cual, por Cañadas y Peña, rodearon a Veintemilla y consiguieron que éste lo alterase y contrariase a su capricho; por lo que el declarante cree que desde entonces fue Veintemilla socio de Cañadas, porque desde agosto de 1879 comenzaron todas las violencias".

El testigo es el Capitán Julio Zarama y manifiesta que ha oído decir que Veintemilla proporcionaba las armas. Que los de Cañadas sacaron a balazos a otros trabajadores de la Co. Nacional, asegurando que los bosques eran del Gral. Veintemilla.

Otros testigos fueron: El Coronel Juan Villota, el Capitán Juan Heredia, el Sargento Mayor Mariano Reyes, el Subteniente Gaspar Estrella, Salvador Ortiz, Adán Benavides, José Suárez, Abel Burbano y Salvador Revelo.

El Ministro de Hacienda el 29 de noviembre de 1883 envía comunicación al Gobernador de Pichincha en los siguientes términos: "... encontrará US la información sumaria seguida en Riobamba y Ambato para comprobar el despojo que Veintemilla hizo a la nación de los bosques orientales, adueñándose de ellos para la extracción de quinas, que han sido una corriente de riqueza para la compañía en que el usurpador figuraba como principal socio. Con estos documentos, cuyos originales reposan en este Despacho, dispondrá US. que el Ministerio Fiscal entable un juicio, por cuerda separada, contra el memorado Veintemilla, por los delitos de abuso de autoridad, despojo de bienes nacionales con fuerza y violencia, infracción de ley, atentados contra las garantías individuales, daños y perjuicios al erario nacional y los más que resultaren de la referida información. Dios guarde a US. Vicente Lucio Salazar.  El Nacional. Nº 53. Año VII, diciembre 4 de 1883".

Se sigue el trámite en Quito, y, el 22 de octubre se toman declaraciones en base a dos preguntas que hacían referencia a averiguar si saben y les consta que Veintemilla se llamó dueño de los bosques del oriente y si Veintemilla se opuso a otros trabajadores.

Testificaron, el Dr. José Francisco Zarama y manifestó que sí a las dos preguntas.

El testigo Camilo Jager expresó que el General Veintemilla le dijo que era dueño de los bosques.

El Gerente de la Compañía Cañadas y Peña, Aurelio Cañadas, declara que el Gral. Veintemilla figuraba en la expresada compañía como dueño de los bosques de Macas, en cuya virtud les arrendó a los socios por una parte de la utilidad neta de las quinas extraídas, parte que era para él. Aclara que sólo en la explotación de los anunciados bosques tenía parte el General Veintemilla.

En nueva declaración del 26 del mismo mes aclara que los bosques arrendados eran de Macas y no todo el oriente y que si es cierto que alegando que el General Veintemilla es dueño de los bosques impidió a la Co. Nacional la explotación en Macas. El Nacional.  Nº 54. Año VII, de 7 de diciembre de 1883. Adicionalmente en el Nacional Nº 55. Año VII, de diciembre de 1883, se publica el "Inventario de las piezas que comprenden los robos que Veintemilla ha hecho de los caudales públicos: - Estafa por sueldos cobrados indebidamente. - 19000 pesos que se hizo pagar como "alta policía". - Gastos secretos. - 30000 pesos "certificados del Banco de Quito" para trasladar al Banco del Ecuador. - La casa de Veintemilla se edificó con fondos nacionales. - Se realizaban los funerales de la familia con fondos nacionales. - Por introducción de vinos y licores para uso particular sin pago de aduanas. - 3000 pesos entregados al Sr. Rafael Angulo con el pretexto de contribución de guerra y se apropió Veintemilla".

Por decreto del Congreso de la República y ejecutado por Eloy Alfaro el 24 de octubre de 1900 se reinscribió al Sr. don Ignacio de Veintemilla en el Escalafón Militar como General del Ejército de la República.  El Nacional. Nº 1249 de 25 de octubre de 1900.

FUENTE:
- El Ocho de Septiembre (Periódico Oficial) Nueva Serie, Año III, Nº 120 de 4 de junio de 1879.
- El Nacional. Nº 48, Año VII de 16 de noviembre de 1883.
- El Nacional, Nº 51, Año VII de 27 de noviembre de 1883.
- El Nacional. Nº 53. Año VII, diciembre 4 de 1883.
- El Nacional. Nº 54. Año VII, de 7 de diciembre de 1883.
- El Nacional. Nº 55. Año VII, de diciembre de 1883.
- El Nacional. Nº 1249 de 25 de octubre de 1900. 

- Fotografía de un rifle Remington. En: https://www.americanrifleman.org/content/the-remington-lee-rifle-ahead-of-its-time/

Riobamba, enero de 1986


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