De las observaciones del jesuita Mario Cicala, en 1771, tenemos una serie de referencias muy importantes, en muchas áreas, que nos dibuja los paisajes y las vivencias, en especial de las propiedades de la Compañía de Jesús. Este es el caso de la Villa de Ibarra, cuando en un capítulo de su libro; “Descripción Histórico – Física de la Provincia de Quito de la Compañía de Jesús”, escribe sobre “Los Productos y frutos en que abunda la ciudad y territorios de la Villa de Ibarra”.
En su territorio, dice, se produce azúcar blanca y negra (raspadura); miel, aguardiente, melaza, espumas y otros desechos de los que extraen aguardiente. Destacan las comarcas de Carpuela, Chamanal, Calguayacu, Santa Lucía, San Vicente, La Concepción, San Jaime, Caldera y muchas otras productoras de caña de azúcar.
Los trapiches o molinos de caña funcionan con la fuerza de las yuntas de bueyes pero en su mayoría lo hacen con agua. Muelen las veinte y cuatro horas del día.
De La Concepción (hoy parroquia del Cantón Mira en la Provincia del Carchi), Cicala manifiesta que: “Entre todas, se lleva la palma la extensa finca llamada la Concepción, perteneciente a la Procura de la Provincia. Es indecible lo agradable y hermoso de esa propiedad; las casa bellísimas y suntuosas, los molinos de caña sólidos, grandes, bien tenidos y de grandísimo precio”.
Más adelante indica: “El azúcar de la Concepción, era, cuando yo llegué allá muy deseado por los quiteños y vi que cuando llegaban los arrieros con las dos partidas de mulas cargadas con los grandes panes de azúcar, de 25, 28 y 30 libras de peso, jamás dejaban descargar el azúcar para ponerla en la bodega o almacén, tan era el deseo y anhelo con que lo deseaban, y por su buena calidad siempre pagaban más”.

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