LA SAL QUITEÑA

TIPOS QUITEÑOS

EL TROMPUDO MIRANDA UN GRANO MENOS EN LA SAL QUITEÑA.

Acaba de descender a la tumba un genuino quiteño, de aquellos que, como el “sordo Piedra”, amaban a su ciudad con ese cariño entrañable propio sólo de los quiteños de Quito. Eduardo Miranda Carrión, el “trompudo Miranda”, de la jorga del “piola Andrade”, del “conejo Astudillo”, del “potro Estés”, del “mudo Gabriel”, del “ñato Vivanco”, de Alfonso López del Quinche, del “tuerto Holguín”, de Eliecer Enríquez, del “indio Ruiz”, del pavo Arcos”, del H... Yépez”, del “Gordo Larrea”, del “loco Guerra”, de Don Tiberio y don Marino Vaca, del “ñato Salvador”, que eran la “palomilla de la reunión diaria con el “chulla Silva”, tomando, “para matar las penas” sendas copas “taco alto”; pero sin que de esto nada sepa ni sabe -aún!- el “yumbo” que SILVA un yaravi, al lado del “Benitin Moya” que solamente anuncia el Decreto de duelo por la muerte del querido “Trompudo”, por medio de un bando de lágrimas de cariño y afecto para el amigo sincero que fuese. Bohemios de la vida son todos; pero bohemios a la extensión de la palabra, por los cuales vive la “Sal quiteña”. 

Copia textual de la p. 6, del semanario; El Heraldo. Órgano del Partido Demócrata Nacional. Año I. Nº 35. Agosto 12 de 1945. Quito.



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Bayardo Ulloa Enríquez